Se
accede a Inkawasi por una trocha carrozable en su mayor parte,
el camino asfaltado acaba en Batangrande después de pasar
por el borde del lado este del Santuario Histórico del
Bosque de Pomac y de recorrer por más de dos horas los
maravillosos paisajes de la zona reservada de Laquipampa, donde
con un poco de suerte podemos encontrar en los innumerables puquios
o manantiales situados al borde de la trocha, algún venado
u oso de anteojos que se acerque a beber.
En
esta comunidad dominada por los varones, el machismo tradicional,
y el alcohol; las mujeres comparten con los quehaceres del hogar
y después de ayudar al esposo o conviviente en las faenas
agrícolas, el tejido en telar de cintura para preparar
las telas con las que confeccionarán sus vestidos, los
de sus esposos o hijos. Reunidas bien en grupo familiar o solas
crían sus ovejas, esquilan, tiñen, hilan, urden
y traman en una actividad trasmitida por generaciones. Es común
en Inkawasi ver a niñas de muy temprana edad, con su rueca
caminando por los caminos o calles de los poblados de Inkawasi.
Es
a este paraje que hace casi doce años llego Ronel Groenewald
a residir y ejercer su profesión como lingüista por
el Instituto Lingüístico de Verano; en Inkawasi nacieron
sus tres hijos, Celice, Nyassa y Baren que a decir de ella son
tan peruanos como los Inkawasinos. Desde el inicio, Ronel quedó
fascinada con el primoroso trabajo de las mujeres Inkawasinas
y estas encontraron en ella un apoyo a quien ofrecían sus
productos con la finalidad de llevar algo para alimentar a sus
niños. Con el paso del tiempo llegaron a ser tantos los
productos que Ronel fue acumulando que nació en ella el
interés por ayudar estas mujeres a salir de su pobreza,
ofreciendo los productos a sus compañeros de trabajo y
a quienes como yo tuvieron la suerte de conocerla y llegar a su
acogedora casa en Inkawasi.
Así
Ronel inspirada por Dios como ella siempre menciona, convocó
a sus amigos que conocían de diseños, y con ellos
empezaron esta titánica tarea de innovar la producción
tradicional de estas mujeres en productos que puedan ser utilitarios
y logren despertar el interés comercial. Hoy después
de casi cuatro años podemos mostrar con orgullo que se
esta avanzando; las mujeres de Inkawasi producen artículos
utilitarios como individuales, tapetes para mesa, alfombras, bolsos,
carteras, cartucheras que tienen una gran acogida en los puntos
de venta donde se comercializan.
Las
tejedoras se han asociado y conformado la asociación comunal
Inkawasi Awana que conjuntamente con SIRPUS ha organizado la presente
muestra. Exposición que no podría haber sido posible
sin el apoyo de personas y organizaciones que a ojos cerrados
han contribuido para el éxito de esta exposición
que les mostramos.
Queremos
agradecer a la Cámara de Comercio de Chiclayo, al Instituto
Cultural Peruano Norteamericano de Chiclayo, a Consorcio Agro
Industrial e Inversiones LLampayec productores de los más
finos dulces en Lambayeque, su propietario el Sr. Bartolomé
Carrillo Vilcabana, como Inkawasino no podía dejar de apoyar
esta actividad. Nuestro agradecimiento de manera muy especial
a la Dirección Regional de Turismo que ha contribuido con
la publicación de este catalogo.
Queremos
dar las gracias muy especiales al Club Lambayeque por habernos
cedido sus instalaciones para presentar esta muestra y muy especialmente
a su presidente el Sr. Jose Ugaz Orrego y al Sr. Enrique Masías
Cruzado, al Dr. Alvaro Ferreccio Salazar gran amigo y relacionista
público de SIRPUS.
A
ustedes que tienen este catálogo en sus manos y que observan
el trabajo realizado en esta comunidad, les podemos decir que
con su apoyo podemos mejorar las condiciones de vida de estas
personas, que es posible que la sonrisa en los rostros de mujeres
y niños de los caseríos de Inkawasi sea algo común
de ahora en adelante, porque sabemos que con la ayuda de ustedes,
podemos contribuir a hacer de este mundo un lugar mejor para vivir.
Maria
del Carmen Vigil Campodónico
Presidenta de SIRPUS